Davos: Repensar el Mundo y sus consecuencias próximas

(Artí­culo publicado en Deia el 26 de Enero)

En estos dí­as, la pequeña población suiza de Davos acoge el ya tradicional y prestigioso «Encuentro anual del Foro Económico Mundial». En esta ocasión, bajo el reclamo de «Remodelando el mundo: Consecuencias para la Sociedad, la polí­tica y la empresa» y desde la hipótesis y constatación de una Comunidad internacional excesivamente condicionada por una profunda y paralizante mentalidad de CRISIS (en su sentido y concepción negativa) y poco focalizada hacia el pensamiento y aspiraciones estratégicas que hagan de tendencias y oportunidades, las nuevas soluciones en beneficio de un mundo menos desigual, más próspero y solidario.

Los profundos cambios que impactan al mundo han venido transformando, también, a este relevante Think Tank que otrora fuera vista, por muchos, como un «Centro de pensamiento y poder al servicio de la empresa dominante». Los mapas de transformación que la propia Institución ha venido proponiendo a lo largo del tiempo han incorporado profundos cambios reales en la percepción y práctica en materia de interacción pública-privada, gobernanza, valor social compartido, diversidad geográfica, igualdad de género, rol de los gobiernos y el impacto de las redes (no solamente desde la ética tecnológica) y, sobre todo, su capacidad de impacto en las diferentes sociedades en un mundo cada vez menos «liberal y glokal» en terminologí­a clásica -dí­a a dí­a superada- y en el que la co-creación de valor empresa-sociedad, el progreso social, la competitividad y el rol protagonista del mundo local, impactan una nueva manera de confrontar la realidad, haciendo de ella la solución global exigida.

 Hoy en Davos, miles de lí­deres (jóvenes «globales», emprendedores sociales, principales inversores, relevantes filántropos, primeros ejecutivos de las mayores empresas referentes a lo largo del mundo, polí­ticos, ex gobernantes, agitadores sociales, lí­deres religiosos, comunicadores…) debaten, en torno a amplios y detallados informes elaborados con la participación de cientos de personas miembro de cerca de 50 Consejos asesores especializados en áreas clave de futuro, con el compromiso de perfilar nuevas formas de recorrer un escenario complejo cuyos retos exigen una aproximación estratégica «multi-stake holder» (todos los intereses implicados) en un proceso hiperconectado desde la respuesta al Cí“MO hacerlo, no ya como método sino a su trascendencia desde la inspiración pro-terceros.

Para afrontar las complejas agendas propuestas, resulta fundamental asumir esa actitud estratégica (pensamiento y compromiso aspiracional para llevar a cabo nuestros sueños «remodeladores» del mundo actual) reclamada, considerando la interconexión de cambios observables en al menos, tres niveles convergentes: 1) el personal, sujeto a la revolución tecnológica facilitadora o transformadora del contexto en el que aprendemos, vivimos y participamos (de forma activa o receptora pasiva) de los nuevos sistemas y procesos de tomas de decisiones, diseño de polí­ticas y oferta de bienes y servicios incluido el trabajo-empleo; 2) el institucional, desde una necesaria nueva arquitectura y gobernanza que supone formas que no fueron diseñadas para un mundo interconectado e interdisciplinar «condenado» a trabajar en redes y sistemas complejos, que no interiorizaban la importancia del sentido de pertenencia de los verdaderos actores y protagonistas de las decisiones económicas, ni contemplaban el peso objetivo de personas y pueblos en los determinantes de la competitividad y la explicación de los comportamientos económicos reales más allá de centros de poder, planificación y control centralizados, bajo una economí­a que hací­a del tamaño, su escalabilidad y dirección única y uniforme la ventajosa manera de funcionar. Estructuras compartamentalizadas ajenas a la demanda real de hoy, y 3) en una nueva paradoja de la internacionalización demandante de un multiprotagonismo -no ya de un escaparate multilateral- en un mero diálogo local-global en un espacio en el que la bipolaridad Norte-Sur, Oriente-Occidente han perdido su sentido clásico «global», reclamando, en todo caso, su interiorización Paí­s a Paí­s, Estado a Estado en una nueva configuración superadora de una estadí­stica propia del pasado si bien escasamente representativa de la realidad.

Sin duda, la intención de este reclamo transformador es ingente y coincide -como casi siempre- con momentos de incertidumbre y preocupación a la vez que de luces esperanzadas, si bien percibidas, distribuidas y aplicables de manera desigual a lo largo del mundo. Davos, hoy, representa mucho más que un Foro de Debate. Es un espacio de compromiso y propuestas pero, sobre todo, escuela de aprendizaje individual de modo que todos, empezando por quienes acudimos a él de forma activa y participamos de su riqueza creativa, llevemos a casa inquietudes y actitudes transformadoras reales en «nuestro propio viaje inacabable hacia la trascendencia» que dirí­a Dov Seidman (www.howsmatter.com), señalando que «necesitamos lí­deres, empresas y gobiernos que sean demasiado sostenibles para crear y crecer, demasiado honestos para fracasar y demasiado buenos como para venirse abajo». Y, añadirí­a, «y personas deseosas de comprometerse de manera responsable en la construcción de su propio futuro».

En definitiva, como propone el Foro, la importancia del proceso reside en su espí­ritu, en la fuerza de las ideas y opciones estratégicas a debate y en la capacidad y compromiso de quienes los hagan suyos para llevarlos a cabo. Un Foro que nací­a de la búsqueda de soluciones globales a los problemas globales superadores de acciones individuales y que, con el paso del tiempo, insiste en la diversidad creativa, las respuestas próximas y locales, los compromisos comunitarios, las iniciativas y experiencias pequeñas, la legitimidad de quienes las impulsan, la capacidad de entenderlos, impulsarlos  y gestionarlos -además de controlarlos- y, eso sí­, su interacción convergente y escalable a lo largo del mundo.

Davos, mucho más que un Foro con respuestas y recetarios concretos, promueve preguntas y contrastes, crea y potencia la «magia del proceso» que genere y motive comportamientos trascendentes al servicio de las demandas sociales. Demandas y soluciones que, en ocasiones -alguna de ellas- se traducen también, en fuente de riqueza y proyectos empresariales y no al revés. No es un club emprendedor o lobby de negocio de interés restringido y excluyente sino un espacio de compromiso que pretende entender la «complejidad sistémica e interconectada» de la que formamos parte y facilitar un movimiento activo y comprometido hacia las soluciones y oportunidades de prosperidad y bienestar de la Sociedad, a lo largo de un mundo más diverso y desigual de lo que pensamos. Así­, en DAVOS hoy nos preguntamos, más allá de restricciones coyunturales, por el sentido real de lo que queremos y debemos hacer y «la bondad» (eficiencia, moral, ética) con que ha de acometerse, tal y como señala el ex Presidente Clinton en su prólogo al libro antes mencionado («HOW» de Dov Seidman): «Cuando estaba en el gobierno, todo mundo debatí­a dos preguntas: ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuánto vamos a gastar? Hoy, mi aspiración es que la gente se una y centre su atención en una pregunta más importante: ¿Cómo podemos maximizar nuestros esfuerzos y expandir nuestro impacto de manera que nuestras buenas intenciones hagan posible un cambio verdadero?». Y el autor añade: Clinton ha dejado el QUE HACER a los demás. Su misión es ocuparse del Cí“MO y el PARA QUE. Davos 2014, un pequeño paso más en el largo camino por recorrer.